Madrid, España.
Miercoles, Viernes y Sábado

Seamos azules

Close
669 75 69 93
Miercoles, Viernes y Sábado
Seamos azules

Hoy he escuchado una historia que me ha dado que pensar. No estaba destinada a nuestros jóvenes, bueno, no únicamente a ellos… pero lo cierto es que la he escuchado en clave de alta capacidad. Cuando tienes los ojos «abiertos», empiezas a leer, ver y escuchar todo en esta clave, ¿no os ha pasado? La historia es la siguiente:

Había una niña que nació con una peculiaridad. Algo pasaba en su sangre que hacía ver su piel con un tono azulado, lo que le confería una extraña belleza. Desde muy pequeña, destacaba por su color de piel y todos le decían lo guapa que era. A los 14 años cambió de cole y su originalidad despertó la envidia de sus compañeras, que empezaron a meterse con ella. A partir de ese momento, comenzó a maquillarse y a ocultar su verdadero rostro. Ya nadie se metía con ella y conseguía pasar desapercibida.

En otra ciudad había un chico que tenía la misma alteración en su organismo y que también se manifestaba en el tono azul de su piel. Su historia era muy parecida pues también cambió de colegio en la adolescencia y sus nuevos compañeros comenzaron a reírse de su color. Mismo mecanismo de defensa: se maquilló para tapar su piel y «ser como los demás». Fuera diferencia, fuera problemas, ya nadie se metería con él.

Llegó el día en que fueron a la universidad. Los dos comenzaron vida en una ciudad nueva y coincidieron en la misma facultad. Se cruzaron, se miraron a los ojos, «algo» había… pero no se reconocieron. Estaban tan acostumbrados a ocultarse, que siguieron «solos», porque ya no eran capaces de mostrarse tal y como realmente eran.

Seamos azules. Atrevámonos a ser azules, a que se nos vea todo el maravilloso color que tenemos. Preciosa moraleja, ¿a qué sí? Todos queríamos otro final para este cuento y pensamos que, si se hubieran querido un poco más a sí mismos, se habrían reconocido y, quizá, habría nacido una bonita historia entre ellos.

Parece fácil «culparles» ¿Por qué les importa tanto la opinión de los demás? ¿Por qué no les gusta su peculiaridad que hace que encima sean más guapos? ¿Les da miedo destacar? ¿Por qué terminan ocultándose? ¿Serán verdaderamente felices así? ¿Se han esclavizado a maquillarse de por vida todo para ser como el resto?

Todas estas preguntas cobran mucha más fuerza durante la adolescencia. A pesar de que sus padres los animaban a mostrarse y a ser ellos mismos, no fueron capaces. Su entorno no les permitía hacerlo. La presión social es mucho mayor a esta edad y cuesta liberarse de ella. Por ello, creo que el papel del adulto, tanto docentes como familias, es el de intervenir en ese entorno. El de no permitir que estas situaciones sucedan. Nadie debería vivir ocultándose. Ni tener vergüenza por ser diferente.

Se nos llena la boca hablando de inclusión, pero cuando en una sociedad prima más el «ser como los demás«, significa que algo no se está haciendo bien.

Con la situación actual de confinamiento debida al COVID19, muchos niños con alta capacidad están felices porque no tienen que ir al cole. Esto es una lástima, no debería ser así. Y más porque no están de vacaciones. Tienen un montón de trabajo, pero no pueden compartir con sus compañeros, no ven a sus amigos, no hay interacción entre ellos. Lo lógico es que esta situación no les gustase, no que fuera un alivio. Y lo es porque así no tienen que enfrentarse a lo de siempre. A vivir tratando de encajar y a no poder mostrarse tal y como son. Debe ser agotador vivir siempre fingiendo, tratando de encajar.

Hagamos una sociedad en la que cada uno pueda sentirse orgulloso de ser como es. En la que, en vez de envidias, se despierte admiración. En la que nadie tenga miedo a destacar porque le vayan a señalar y a apartar. En la que brille la diversidad, que todos seamos conscientes de que ello nos enriquece.

En fin, todos tenemos cierto tono cerúleo en nuestro interior así que, SEAMOS AZULES.

Educar con pasión: entrenar un gran potencial EducaPassion
Tu Comentario

Leave a Reply Now

Your email address will not be published. Required fields are marked *

tres × uno =